martes, enero 24, 2012

Baby carrots III

- ¿Vas a llamarlo o no?
- No sé...

Era viernes en la noche y Claudia y Pancha estaban ahí conmigo. Éramos siete en esa casa, pero esa noche el resto seguía en la montaña trabajando.

- Yo sí quiero ir a Albany, dale, no es tan díficil. Solo dile que nos lleve el domingo después del trabajo,
- Ya... ¿y si no contesta?
- ¡Le dejas un mensaje!
- Ya... tuuuuu tuuuuu tuuuuu... you've reached... - cubrí el teléfono con mi mano - Te dije que no iba a contestar... beep... Ah... sí... hola... eh... estaba pensando en lo que me dijiste en otro día acerca de que podías llevarnos a Albany... eh... ¿qué te parece el domingo después del trabajo?... eh... ya... me avisas... ¡chau!

***

- ¡Clau! Creo que no ha recibido mi mensaje porque no me dijo nada.
- Pregúntale.
- No...
- ¡Anda!

Me acerqué hacia donde él estaba trabajando y conversaba con una chica. Me puse muy nerviosa, pero traté de disimular.

- ¡Hola! Eh... te llamé anoche, no sé si recibiste mi mensaje
- Mmm... no, no recibí nada. ¿Qué pasa?
- Esperaba que pudieras llevarnos a Albany mañana en la tarde...
- Sí, claro
- Genial. ¿Después del trabajo?
- Perfecto.

Lo miré por última vez, respiré e hice un saltito/balanceo de nerviosismo antes de irme.

Meses después, me dirría que la chica con la que conversaba le dijo que parecía que me gustaba porque estuve "moviendo las pestañas durante toda la conversación"...

***
-Tenemos que recoger a Claudia de la casa. 
-Sí, vamos.

Había llevado ropa regular para cambiarme. Creo que era la primera vez que me veía sin esa casacota y los pantalones de nieve. 

-Hoy es el cumpleaños de mi roommate así que no creo que puedan conocerlo. Debe haber salido con su novia. - me contó mientras íbamos hacia su carro.
-¿Y tu novia?- le dije sin dudar, aunque me arrepentí al instante así que traté de arreglarla- Parece que aquí todos tienen novia.
-No hay novia. ¿Y tu novio?
-Tampoco hay novio.

Subimos a su carro y fuimos a la casa. Mientras esperábamos a Claudia le mostré la casa. Lo llevé al sótano donde teníamos un cuarto de juegos con una mesa de billar y dardos. Estábamos solos y me moría de ganas de besarlo.

Subimos y Claudia convenció a Lourdes de ir con nosotros, no quería estar 'de sobra'.

Era invierno así que oscurecía muy temprano, salimos alrededor de las 5 y no había más luz que la de las estrellas. Le conté que solo podía ver las estrellas tan claramente desde la casa de mis padres, que desde donde vivía ahora, era imposible verlas a causa de la contaminación.

Él entendía muy poco español así que ambas aprovecharon el pánico y se rieron todo el camino, haciendo bromas de cuán obvio era que me gustaba.

Llegamos a Albany y primero nos llevó a conocer su departamento. Nos invitó un vaso de vino. Yo estaba muy nerviosa y Claudia y Lourdes no paraban de reírse de mí. Estaba tan nerviosa que sentí que me mareaba aunque solo había tomado dos sorbos de vino. Me levanté y fui a la cocina por agua. El vino detrás de mí. Y pasó. Me miró me acerqué. Se agachó para besarme la frente, pero yo levanté la cabeza. Nos miramos y sonreímos. Nos besamos otra vez.

Happiness

Happiness is pushing you in a cart at the supermarket parking lot.
Is eating sushi out of a chair, sitting on a cooler, inside of the ice-cream truck.
Is seeing you running on the rain with the Target bags.
Is the package of mushrooms you got me without me noticing and the bag of carrots you grabbed that first time.
Your pancakes.

Happiness is in every cup of manzanilla you make me.
In every tank we destroy.
In every MJ running for it's 'life'.
In my Nalgene.
Your shirt.

Happiness is when your skin touches mine.
When you stay quiet for long periods of time and then say something completely out of place.
When you call me 'mi Mochaccina'
When you kiss me by surprise.
Sitting next to you while you drive.

Happiness is dancing with you.
Out at a party, on the streets, at the mall.
At your place.
Tango, salsa, swing.
And that everybody thinks we rehearsed.

lunes, agosto 30, 2010

Cosas que haré cuando me gradúe

No me refiero a la ceremony after-party, sino a los días después de dar el último examen, sin mirar mis notas, nada. Porque, la verdad, ya nada me importa. O sea si apruebo o no apruebo, ¡no vuelvo a esa cárcel jamás! (y tal vez esté delirando y después me arrepienta de que estoy diciendo, pero esta lista no va a cambiar).

- Embriagarme en año nuevo y esa semana en el Cuzco.
- Comer sushi hasta que hable japonés.
- Ver TV (el plasma de mi madre) un día entero, sin bañarme, comiendo bagels con queso crema Philadelphia que haré que Carl me traiga.
- Salir, salir, salir.
- Completar Tomb Raider Anniversary.
- Salir con mis amigos de la facultad. Les debo.
- Entender Simcity 4 (gracias Awi)
- Dormir temprano.
- Leer (o comenzar a leer) los libros que coleccioné estos 5 años.
- Correr con Oreo por horas.
- Cocinar.
- Ir a comer anticuchos a Catalino Miranda.
- Aprender a hacer anticuchos.
- Terminar de ver Coupling.
- Aprender a cantar.

Puedo pensar en esos hasta ahora, ya luego lleno. Tengo que hacer que lo primero pase. :)

sábado, marzo 27, 2010

Estoy bien así

Cada noche antes de dormir hacía la señal de la cruz y agradecía por las cosas buenas del día y pedía por el día siguiente. Cada mañana abría los ojos, hacía la señal de la cruz otra vez, pero no pedía nada, solo decía "Buenos días". Al regresar del colegio y con el plato de almuerzo al frente, volvía a hacer la señal de la cruz y agradecía por lo que fuera que iba a comer ese día, incluso si era brócoli. Y, cuando viajaba, hacía la señal de la cruz al sentarme.

Es curioso, nunca le recé a Dios, ni a Jesús, ni al Espíritu Santo (¿alguien le reza al Espíritu Santo?). Siempre le rezaba a la Virgen, pero no la llamaba María, ni era ninguna de las tantas que hay, solo era Virgen. Es curioso, nunca recé en voz alta en el almuerzo o en conjunto con el resto, siempre lo hacía en silencio.

Cada vez que iba a misa, cantaba y rezaba y agachaba la cabeza cuando el cura levantaba la hostia sobre la copa y la campanita sonaba. Me dijeron que no debía mirar, por respeto, porque en ese momento Jesús estaba haciéndose presente. Y en clase de religión siempre escribía "Él", así con mayúscula, cuando hacía una referencia a Jesús.

Es curioso, a pesar de sentirme un poquito culpale, siempre desviaba la mirada porque quería saber quién tocaba la campanita. Es curioso, nunca tuvo sentido esa mayúscula

Y tenía un pequeño cuadrito de la Virgen en mi cuarto y una muñequita que brillaba en la oscuridad, pero no me sentía culpable cuando había apagón y la usaba como snitch para jugar quidditch en la oscuridad.

Me enteré de que había un grupo de jóvenes creyentes que se reunía cada miércoles para hacer reflexiones y hablar del "plan de Dios" y fui, era mejor que ir a misa, no me aburría. Pero con el paso del tiempo, no solo vi como mis amigos salían emocionalmente dañados, pero cuán grande era la hipocresía de los que lideraban este grupo.

Decidí irme, no me sentía cómoda y no podía creer que alguien que se supone que te ama incondicionalmente pueda poner tantas barreras a tu vida. Y empecé a cuestionarme y me di cuenta que cada vez creía menos. ¿Por qué tenía que agradecer por todo lo que tengo a alguien que nunca había visto y de quien solo sé por lo que me han dicho desde pequeña? ¿Por qué tenía que adorar a este alguien? ¿Que no soy dueña de mi vida? ¿Que tengo que dedicar toda mi vida mi vida a hacer cosas que harán que "viva mejor" después de muerta? y pensé, al cuerno con esto.

Y decidí que Dios no existía y fue difícil dejar de hacer lo que hacía cada noche, cada mañana, cada comida. Pero no porque me hiciera falta, sino porque se había convertido en una costumbre. Y era difícil no pedir ayuda en los momentos en que me sentía más sola e indefensa, mi voz interior automáticamente empezaba a pedirla.

Pero me siento satisfecha porque sé que todo lo que logro es porque yo lo he hecho, que todo lo que me sale mal es porque no puse más esfuerzo, que todo lo que tengo es porque mis padres se rompen el lomo cada tarde en el trabajo. Que mis problemas no se van a resolver si lo pido de que nadie va a dejar de morir por más que ruegue. Que no hay otra vida después de que muera.

Hace dos semanas en un avión. La turbulencia hizo que todos gritáramos y yo nunca me había sentido más asustada. Pero no pensé en Dios, menos en la Virgen, no pensé en nada más que la tristeza de la gente que amo si esa turbulencia hubiera sido más que una simple turbulencia. Me puse a temblar y las lágrimas no paraban de salir. La señora del costado me dijo: piensa en Dios, él está aquí y por eso nada malo va a pasar. Solo me sentí bien cuando la aeromoza me explicó que el aire caliente produce una turbulencia mayor que el aire frío.

Mi mamá pone un rosario en mi maleta cada vez que viajo y mi papá dice que es bueno creer y, a pesar de que mi hermana dice que no cree en la religión, se molesta un poco con mis razonamientos. Mi novio dice que en algún momento volveré a creer porque él se sintió igual.

La verdad, nunca me sentí más libre y más feliz que ahora que soy capaz de no encontrar alivio en un personaje de ficción.

sábado, marzo 20, 2010

"A ti no te extrañé"

Salí del avión y cuando llegué a la faja a recoger mis maletas, cuyo peso era de 30 kg cada una, se atrevió a ofrecerme ayuda para ponerlas en el carrito. Traté de hacerlo yo sola, pero me fue imposible, así que le pedí ayuda al señor de mi costado, que, con algo de molestia me ayudó a cargarlas. Continué a través del control de aduanas y, para mi mala suerte, salió la luz roja en el poste de salida, lo que suponía pasar mis maletas por la máquina de rayos x para verificar que decía la verdad en mi declaración de aduanas. A diferencia del resto de la gente que se iba a la derecha, yo tuve que voltear a la izquierda, donde dos oficiales me esperaban sentados para la revisión. Me detuve al costado de la máquina y me quedé parada esperando que alguno de ellos me ayudara a mover las maletas. Ambos se me quedaron mirando con cara de "por qué no te mueves, pon tus maletas en la faja". Miré a uno de ellos y le dije "¿me puede ayudar?" y con un suspiro de molestia se levantó y cargamos las maletas juntos. Fui a esperarlas al otro lado de la máquina y cuando la revisión terminó, al igual que cuando comenzó, ambos oficiales, sentados junto a sus computadoras, me miraron con cara de "ya acabó, llévate tus maletas". Nuevamente pedí ayuda. Empujé mi carrito hasta la salida y, de pronto, estaba rodeada de 4 taxistas preguntándome a dónde iba y si quería que me lleven.

Y pensé, Lima, a ti no te extrañé.

No extrañé tus buses viejos, ruidoso y, asfixiantes. Sus cobradores irrespetuosos y malhumorados. Sus conductores que esperan a la tercera luz verde para avanzar y cuyas maniobras y velocidad superan de muy lejos cualquier persecución policial producida en Hollywood.

No extrañé a tus pervertidos que caminan por las calles por las que yo camino, que toman los buses que yo tomo, que estudian en la universidad que yo estudio. A esos que acechan, a esos que hacen que no pueda sentirme cómoda en el verano porque siempre pensaré que sería mejor si pudiera caminar con un poncho que me cubra hasta la punta de los pies.

No extrañé a tu gente malhumorada y prepotente. No extrañé a tu gente que cree que es mejor que nadie. No extrañé a tus trabajadores que piensan que me hacen un favor cuando les estoy pagando por lo que hacen. No extrañé a tu gente "viva" y "conchuda". No extrañé a tus "choros"

No extrañé tu suciedad, tu olor, tu ruido.

No te extrañé y, cada vez que me voy, nunca te extraño y, cuando me vaya otra vez, no te extrañaré.

lunes, enero 18, 2010

Update

Mi plan era escribir cronologicamente, pero entre salir y dormir hasta el mediodia casi todos los dias desde que llegue, cumplir con ese plan es poco posible.

Hoy tuve un arranque de inspiracion (si es que se le puede llamar asi) y decidi escribir. Esta no es mi compu, no es el momento adecuado -estoy sentada en la sala de la casa de los papas de Carl, con la computadora de su mama que no tiene tildes ni eñes (esta la saque de Wikipedia) y hay invitados, hay un juego de futbol americano en la TV, ese deporte me parece tan tonto, no offense-, pero sentia que si no escribia ahora no lo haria despues, asi que empiezo.

Sabado en la noche, preguntandonos donde ir. 80s Night era una posibilidad, ya lo habiamos hecho el fin de semana pasado and it was a lot of fun, pero queriamos algo distinto. Se suponia que debiamos estar en Boston, el plan era ir el jueves en la noche, pero el amigo de Carl, Justin, nunca contesto las llamadas asi que no sabiamos si podriamos quedarnos en su casa por lo que decidimos quedarnos en Albany. Anyway, fuimos al supermercado por galletas y pensabamos ir a la liquor store por brandy cuando Carl recibe una llamada. Era Justin. Conversaron por largo rato mientras caminabamos por los pasillos del supermercado, yo bailaba al ritmo de la musica que sonaba ese rato y trataba de recordar si necesitabamos algo mas que galletas. Tambien compramos Coca Cola. Regresamos al auto. Carl cuelga. Noticias, Justin se mudaba a NYC el lunes y sus amigos le estaban organizando una fiesta de despedida. Me pregunta si quiero ir, le pregunto cuan lejos es, me dice que algo de una hora y media, por que no?, entonces quieres ir?, por que no?, that's my girl!

Manejamos, o bueno, el manejo y yo conversaba con mami por celu. La carretera era oscura y ratos el me pedia que mirara el mapa para saber que ruta debiamos tomar luego, que salida tocaba, en que carretera estabamos... llegamos; la ciudad, Chicopee, Massachussetts. Justin era un chico delgado y alto, de cabellos rizados. Hablaba muy rapido y en el mismo tono, nunca sonreia, nunca; aunque Carl me dijo que si miras con atencion sus ojos te dicen cuando esta feliz. Ambos se saludaron con un abrazo que sostuvo a Carl en el aire, tambien me abrazo a mi, cosa que no esperaba.

Entramos a un bar, conocimos a sus amigos y tomamos una cerveza, bailamos una cancion y yo fui al bano. Fuimos al siguiente bar. Mas pequeno, sin pista de baile, lleno de norteamericanos muy blancos y muy rubios, pollos-crudos, como diria mi pa, todos grandotes y fuertotes. Puse una cancion en la rockola que nunca toco y uno de los chicos volteo mi cerveza. Siguiente bar. Vacio. Fui al bano y cuando regrese tenia una cerveza nueva de parte del chico que volteo la anterior. Que bueno que la compro cuando yo no estaba, me ahorro el roche de mostrar que era menor de edad. Puse tres canciones en la rockola que si tocaron. Jugue a los dardos y perdi. Puse tres canciones mas, solo escuche dos y media. Fuimos a Denny's. Estaba borracha y pedi una hamburguesa, segun yo "de" champinones; pero, en realidad, era "con" champinones. Carl se comio la carne. No termine las papitas porque les puse mucho ketchup. Y le dije a uno de los chicos que lo odiaba porque tenia la taza de Michael Scott de The Office que dice World's Best Boss/Dunder Mifflin y yo no.

Fuimos a la casa de Justin, era grandota y olia a perro, pero era muy, muy bonita. Nos dio su cuarto para pasar la noche, el wallpaper era claro y en el extremo superior tenia dibujos de planetas. Habia libros regados por el suelo, un plato de Grafield en la pared y una pintura sin terminar en el escritorio, regalos sin abrir y un palo de golf para Wii junto a una de las camas. Habia dos camas. Dijimos buenas noches y al apagar la luz montones de estrellas se iluminaron en el techo y las paredes. Sonrei y me quede dormida.

domingo, enero 10, 2010

El vuelo

Tuve que pagar maleta extra, sobrepeso y dejar mi aceite para uñas en el counter de seguridad, pero finalmente estaba en la puerta de embarque. Tenìa un bolso y una mochila y ambos pesaban un montón así que ni pensar en moverme a ningún lado hasta el embarque. La calidad de las llamadas no era buena así que tampoco podía hablar con nadie. No me quedaba nada más que esperar.

El embarque empezó, era la primera vez que viajaba en Continental así que no sabía qué esperar. Mi vuelo era directo, 7 horas de viaje sin parar, tenía listo un libro que me dio mi papi y rogaba porque el avión tuviera una pantalla por asiento.

Entré, acomodé mis cosas. Empecé a sentirme muy nerviosa, ya no había vuelta atrás, pero mis nervios desaparecieron y empecé a renegar cuando me di cuenta de que Carl había elegido el asiento del medio al comprar mi pasaje. ¡No! Cuando viajo necesito ir en el asiento del pasillo porque, como muchos de ustedes saben, yo voy al baño por lo menos 5 veces cada hora. No podía hacer nada, el señor que se sentaba en el sitio que yo quería   estaba subido de peso, obviamente no me iba a dar el asiento porque para él iba a ser más difícil salir si es que quería ir al baño. Suspiro. Sí teníamos pantallas. Era medianoche. El avión empezó a correr. Más nervios. Prendí la pantallita esa. ¡Sí! ¡Tienen The Office! Vi dos capítulos completos, me encanta esa serie.

Hora de comer. No tenían mi plato vegetariano. Pedí pollo y lo dejé. El arroz estaba rico. Tomé jugo de manzana. No recuerdo que puse en la pantallita, ya no habían más capítulos de The Office. Me quedé dormida.

Desperté a las 5:30 am. Había dormido casi todo el vuelo. Eso fue genial ya que normalmente se me hace difícil dormir en el avión. Prendí la pantallita y empecé a mirar This is it. Desayuno. Me quedé dormida otra vez. Desperté casi a las 7 am. anunciaban el aterrizaje, la voz del capitán me tranquilizaba tanto. Quería ir al baño y ya no podía pararme. Voz del capitán otra vez, aterrizamos, pero teníamos que esperar porque estaba nevando y había tráfico. ¡Quiero ir al baño! No debí tomar tanto jugo de manzana.

Finalmente paramos, bajamos y no había ningún baño cerca. Casi lloro. Pero llegué a uno justo antes de la cola para el registro. La cola no era larga. Pasé y el oficial me preguntó que hacía, le expliqué que iba a Maryland y me preguntó qué hacía en New Jersey- llegué al aeropuerto de New Jersey para que Carl pudiera recogerme porque iríamos a Filadelfia para celebrar Año Nuevo- le dije que vería a mis amigos, me preguntó si sabía donde vivían, le dije que no, me preguntó si sabía a dónde iríamos y le dije que ellos dijeron que era una sorpresa. Me dejó ir.

Recogí mi equipaje y salí.