domingo, septiembre 06, 2009

Baby carrots

- Gre, ¿vamos?
- Dale. ¡Nos vemos luego!- y no pude evitar mirar adentro a ver si él me miraba de vuelta.

Bajamos hasta el comedor, debían ser las 12m porque estaba lleno.

- ¡Así que te dio su número y su mail!
- Eso no significa nada.
- No te hagas, de hecho pasa algo.
- ¿Y si tiene novia?
- Si la tuviera no repartiría sus datos de contacto así no más, ¿no crees?

Cuando vi a Claudia por primera vez pensé: "Aquí van a haber problemas" y yo siempre había confiado en las primeras impresiones. Dejé de hacerlo después de conocerla.

- No sé Clau... pero tiene linda sonrisa ¿no?- sonreí un poco nerviosa.
- No es mi tipo.
- A mí sí me parece lindo. Pero no vayas a decepcionarte cuando lo veas comer- dijo María José mientras reía y se sentaba junto a nosotras.
- ¿Qué pasa cuando come?
- Solo digo- y me miró con una sonrisita.
- ¿Y qué vas a hacer ahora que te mandaron a la casa?- preguntó Claudia.
- Ni idea. Supongo que me quedaré a vagar hasta las 4, tengo que trabajar esta noche y eso es lo que más me molesta. ¿No pudieron dejarme trabajando ahora para estar libre en la noche?
- Ya, no te molestes. Yo también me quedo esta noche. ¿Tú, Coté?
- Yo me voy.
- Suertuda.

Y realmente era una suertuda. Fue una de las pocas personas en la montaña que tuvo libre el primero de enero.

El comedor se iba vaciando, pero otra gente llegaba. Me gustaba mucho ver a la gente caminar en botas de esquí...
- ¿A qué hora tienen que subir? Creo que la media hora ya se les pasó.
- ¡Cierto! ¿Vienes?
- Creo que me quedo...
- ¡Claro que te quedas!- dijo Claudia mientras miraba a la puerta. Él entraba a almorzar -Suerte.

Él me vio y se sentó frente a mí. Las piernas me temblaban y sentía escalofríos, pero no tenían nada que ver con que fuera invierno.

- ¿Sigues molesta porque te mandaron de regreso?
- ¿Tú qué crees? No tengo nada que hacer y no puedo regresar a la casa porque perdería el tiempo solo en llegar allá y luego regresar, mejor me quedo aquí y ya veré lo que hago.
- Discúlpame un momento.

Sacó un vaso descartable con un guiso rarísimo de su mochila roja. Esa mochila era genial, grandota y con bolsillos por todas partes, pero se veía tan ligera.

- ¿Qué es?
- Lo que quedó de la cena de navidad.
- Se ve raro.
- Solo es berenjena.
- ¿Qué tal tu navidad?
- Mágica- lo miré escéptica, no sabía si estaba siendo sarcástico- ¿no me crees?
- No es eso...

Era difícil conversar con él. Hacía pocos días que yo había llegado y mi inglés no era muy bueno y mi ineptitud para iniciar conversaciones era definitivamente un plus.

Terminó de comer y me preguntó si yo había almorzado.

- No, no tengo ganas de comer hoy. Ese grilled cheese me produce dolor de estómago y no tienen otra cosa que un vegetariano pueda comer.
- ¿Quieres verduras?- y sacó una bolsa Ziploc llena de zanahorias bebes, brócoli, tomates tipo cherry y vainas.
- ¡Gracias!
- No hay problema. Ten esto también- dijo mientras sacaba un delgado libro blanco de su mochila- te lo presto, puedes leerlo hasta que tengas que volver. Pero cuídalo mucho, es un regalo de navidad.
- ¡Gracias!- mi rostro se había congelado en una sonrisa nerviosa y mi lenguaje se había reducido a una sola palabra- ¡Gracias!
- Debo irme, suerte esta noche.
- ¡Gracias!

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