Dieron las 4 así que subí a la office a pasar tarjeta antes de que se me hiciera tarde y me descontaran dinero del paycheck a fin de mes.
Miré el horario para ver dónde me tocaba trabajar esa noche. Cogí mis cosas y salí. Él venía en dirección opuesta. Me quedé helada y mis rodillas temblaron. Qué bueno que era invierno y tenía esos pantalones, de lo contrario, él lo hubiera notado.
- ¡¿Cómo estás?!- dijo con una sonrisa.
- Bien... estuve leyendo tu libro y el tiempo pasó volando. Ahora tengo que trabajar en la carpet, espero que la noche también se vaya volando.
- Seguro que sí.
- Ehh... bueno nos vemos pues. ¿Trabajas mañana?
- Sí... - Y nos quedamos frente a frente sonriendo sin decir nada. Mis rodillas temblaban con más fuerza - Hasta mañana - y me abrazó tiernamente. Él no tenía su mochila así que pude cerrar mis brazos en su espalda, pero yo tenía la casaca para nieve y la mochila encima... Nos separamos y nos sonreímos.
Pasé tarjeta y me fui al shack de la carpet. Era un buen lugar para trabajar los días de semana porque no hacía casi nada y tenía breaks cada media hora. Trabajar ahí de noche no tan genial, siempre olía a marihuana. Odio ese olor. Como sea, cuando llegué al shack dejé mi mochila y mi casaca y me di cuenta que no tenía agua así que fui de regreso a la office para llenar mi botella.
Efecto contrario. Él salía cuando yo llegaba y esta vez sí tenía su mochila roja de bolsillos. Nos sonreímos otra vez y me dijo que ya se iba, yo le dije que necesitaba agua. Me abrazó de nuevo y esta vez sus brazos se cerraron alrededor de mi espalda. Me sentía tan pequeñita, pero podía sentir su calor y su olor. Nos separamos y un mechón de mi pelo se quedó atrapado en su barba.
- Hasta mañana- dijimos entre risas.
2 comentarios:
Vegetales forever, nice.
Me encantó leerte Grecia! q bueno q existen los blogs i q bueno q tienes uno. Me preguntó qué pasó después...
I like baby carrots
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